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Guantes de trabajo: qué guante usar según el riesgo

No existe un guante que sirva para todo. El guante que protege de un corte no protege de un químico, y viceversa. Elegir bien empieza por saber qué riesgo hay en la tarea.
Define el riesgo
- Cortes y abrasión (vidrio, láminas, herramientas): guantes anticorte o de cuero.
- Manipulación general y agarre: tela con recubrimiento de nitrilo, látex o poliuretano.
- Químicos y aceites: nitrilo, neopreno o PVC, según la sustancia. Cada material resiste sustancias distintas, así que confirma en la ficha contra cuáles protege.
- Calor y chispas: cuero u otros materiales térmicos.
- Electricidad: únicamente guantes dieléctricos específicos. Un guante común no protege.
Protección frente a sensibilidad
Mientras más grueso es el guante, más protege, pero menos se siente lo que se toca. Para piezas pequeñas conviene uno delgado con buen recubrimiento. Para trabajo pesado, uno más robusto.
La talla importa
Un guante grande se atasca y se resbala. Uno pequeño cansa la mano y se rompe antes. Usa la guía de tallas del fabricante, porque varía entre marcas.
Tres errores frecuentes
- Usar un guante de tela contra productos químicos.
- Usar el mismo guante para todas las tareas.
- Seguir trabajando con un guante roto, empapado o con el recubrimiento gastado.